"No nací mujer para morir por serlo". Pintada en la pared de la calle se encuentra esta manifiestación silenciosa de miles de mujeres que son maltratadas y asesinadas en todo el mundo al cabo del día, mujeres que sufren la opresión del sexo opuesto, mujeres a las que les hacen creer que lo merecen. Pero no sólo eso, a nosotras las mujeres nos obligan a ser madres, de nuestros hijos e hijas, pero también de nuestros maridos. Nos obligan a ser las cuidadoras, los pies y las manos de todo aquel que tenga pene. Nos cosifican y sexualizan en los medios de comunicación como la televisión. Por ejemplo, la publicidad se encarga de utilizarnos como reclamo para la venta de un producto, les dicen a los hombres que si compran ese coche o esa colonia conseguirán a una mujer guapa y sensual. En cuanto al cine, cuenta con un reportorio de películas donde el amor romántico es la trama principal, reflejo de la sociedad que tiene como única aspiración casarse y formar una familia. Pero la realidad es otra, pues este amor idealiza situaciones de desigualdad que nos cuelan como perfectas, amor en el que se fragua la violencia más perturbadora: Maltrato social, psicológico y físico que ejercen los hombres machistas hacia sus parejas y que en numerosas ocasiones, termina en asesinato. Realmente, no podemos seguir así. Cualquiera de nosotras puede ser la siguiente en la lista efímera que cuantifican los informativos.

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